Un volumen amplio de consultas se realiza tras el diagnóstico de la enfermedad. El impacto inicial, el proceso de aceptación de la enfermedad (las fases de negación, rabia, tristeza) o la incertidumbre asociada a la NF promueven que muchas familias necesiten apoyo en estos momentos. El alivio del sufrimiento psicológico es el punto fundamental de esta intervención.

Otro grupo numeroso de demandas tiene que ver con las dificultades que pueden aparecer en la etapa infantil: déficit de atención, hiperactividad, impulsividad, retraimiento social, escasez de habilidades sociales, baja autoestima, dificultades de aprendizaje, miedos, fobia a los médicos u hospitales y aislamiento. Este tipo de casos requieren una intervención tanto con el niño como con sus padres para alcanzar un mayor grado de efectividad y, a su vez, mayor bienestar y satisfacción. Si hay hermanos, valoramos también sus necesidades psicológicas tras el diagnóstico para prevenir la aparición de celotipias o sobreprotección hacia el hermano afectado. La intervención con los padres puede verse reforzada con su participación en la escuela de padres y madres. Valoramos la oportunidad de coordinarnos también con su centro educativo para ofrecer orientación psicopedagógica.

Los afectados adultos a menudo solicitan ayuda ante síntomas de depresión y ansiedad, dificultades de integración social, baja autoestima, aislamiento, déficit en habilidades sociales y asertividad, u orientación laboral.

En los momentos críticos, ante el surgimiento de complicaciones,  de intervenciones u hospitalizaciones, también realizamos la preparación a las mismas y acompañamiento posterior.

Por último, cada vez son más las parejas, con uno de los miembros afectados, que deciden ser padres y solicitan asesoramiento y apoyo psicológico en su proceso hacia la parentalidad.