En algunos casos, la Nf1 se ha asociado con problemas escolares. La Nf2 rara vez se manifiesta en los niños y, normalmente, no se asocia con dificultades en el ámbito académico.

Los niños con Nf1 pueden lograr el éxito académico, pero algunos tienen necesidades educativas especiales. Prestar una atención correcta y temprana a estas circunstancias puede aumentar las posibilidades de que los alumnos con Nf1 gocen de un desarrollo escolar adecuado. Para conseguirlo, será imprescindible la colaboración entre la familia y los profesionales de la enseñanza.

Es necesario destacar que aproximadamente la mitad de los niños con Nf1 no tienen complicaciones cognitivas o de comportamiento. La incidencia del trastorno por déficit de atención sí se considera más alta en comparación con la población en general.Es fundamental realizar un diagnóstico riguroso y preciso para poder diseñar la intervención más oportuna.

Algunos niños necesitarán servicios de educación especial para enfrentarse a dificultades de aprendizaje, problemas de lenguaje, un déficit motor o problemas psicosociales. Otros también se beneficiarán de un entrenamiento de sus habilidades sociales.  Estas dificultades se pueden mejorar notablemente con una atención temprana por parte del especialista adecuado (psicomotricista, logopeda, orientador escolar, etc.), así como con la coordinación familia-escuela.

No existe un perfil de problemas cognitivos o de comportamiento específico a la Nf1 y los afectados responden a los mismos tratamientos que se utilizan en niños sin Nf1.

Uno de los riesgos sería realizar diagnósticos innecesarios o asumir que por su condición de afectado de Nf1 no puede alcanzar el mismo nivel que sus compañeros. Es importante que los profesionales de la enseñanza y los padres trabajen de manera conjunta en la identificación de un problema y en la búsqueda de soluciones.

Desde la AANF, a petición de las familias, nos coordinamos con los centros educativos para ofrecer información rigurosa y orientar el tratamiento individualizado.